Propósito más que posesiones

Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo—. Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.

Marcos 10:21

Jesús le ofrece al hombre un cambio de valores, un cambio de paradigma: propósito es más valioso que posesiones. El joven rico tenía muchos bienes pero no tenía propósito. El propósito del ser humano es conocer a Dios y darlo a conocer.

Puedes decir: “es que yo soy arquitecto, o soy mamá de tiempo completo”, pero ese no es tu propósito, ese es tu trabajo, es lo que haces; el propósito es el “para qué” lo haces, y a través de tu trabajo, tu arquitectura, tu trato con tu familia, con tus amigos y colaboradores, puedes conocer a Jesús y darlo a conocer al mundo.

Así que hoy quiero animarte a que no pienses que te es imposible cumplir un propósito eterno solo porque sientes que no estás en el lugar, trabajo o estilo de vida que piensas que necesitas para cumplir algo importante, más bien con la gracia de Jesús puedes añadir propósito a lo que estás haciendo en vez de esperar a que tengas algo en otro momento que te de un propósito.

Oración

Jesús, hoy entiendo que mi propósito es conocerte a ti y darte a conocer, entiendo que eso es lo más valioso para mi. Muéstrame quién tú eres en mi día a día, que pueda parecerme cada vez más a ti, y enséñame a darte a conocer en mi trabajo, en mi escuela, y en cada actividad que realice. Recuérdame que todo es por ti y para ti, enséñame a encontrar la alegría de seguirte, amén.